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Al tener el libro entre sus manos, las tres chicas le hicieron señales a Keyko para que saliera de ese lugar antes de que fuera descubierta. La bibliotecaria con una mirada de mil bestias se aproximaba hacia donde estaba Keyko. La pelirroja no encontraba ningún modo para escapar, sabía que la atraparían esta vez. Sofí diviso el cuervo que Alice tenía en la mano y supo que lo usaban para comunicarse con Keyko, la joven arquera tomo al cuervo en sus manos y fugazmente soltó un escandaloso grito que atravez del conjuro fue interpretado por el petirrojo como un horrible alarido.

Ante aquel escándalo la bibliotecaria se volteo hacia su despacho e intento callar al pobre pájaro golpeando levemente su jaula con su mano y después con un bastón. No funciono. Keyko aprovecho para dirigirse hacia la ventana y escapar de la biblioteca ilesa.

-Lo logré!. Festejo ella alzando las manos y escabulléndose fuera de la escuela junto a Julia, Alice y Sofí.

-Tenemos el libro de conjuros. Declaró Julia.

-Donde lo encontraste Sofí?. Pregunto Keyko.

-Es mi escuela, conozco este lugar como una mosca conoce el basurero. Dijo en broma. Todas se rieron.

-Bueno, es hora de ver qué tipo de conjuros tiene este libro.

-Podemos verlo en el camino, ahora debemos ir a las cataratas del Niágara. El recordatorio de Alice hizo que entusiasmadas subieran a la roca que utilizaron para llegar hasta la escuela, con júbilo todas se apresuraron a decir al mismo tiempo la palabra clave para activar el conjuro “Llegada” que provoco que la roca se elevara casi veinte metros en el aire y empezara a avanzar a la misma velocidad a la que vuela una motocicleta.

-Urania no nos había dicho que este libro de conjuros nos ayudaría en nuestro viaje?. Pregunto Sofí.

-No recuerdo que hubiera dicho eso, pero es un libro de hechizos de nivel 3 al 4, no puede ser tan difícil de leer. Supuso Julia abriendo el libro por en medio intentando encontrar algún conjuro que pudiera hacerlas viajar más rápido en aquella roca. Todas se acercaron.

-Es impresionante, hay una gran cantidad de conjuros y sortilegios aquí.

La sorpresa que escondía el libro no solamente se la había llevado Julia, el libro contenía un gran número de conjuros de nivel tres de varios estilos de magia, muchos eran de magia universal, conjuros para aumentar la gravedad, otros para encantar objetos como botellas o mapas, pero el que necesitaban lo encontraron al inicio del libro, lo que hizo a Julia sentirse un poco torpe por no haber abierto el libro desde la primera pagina como las personas comunes cotidianamente lo hacen.

Keyko señaló un hechizo del libro con su dedo pareciéndole que podría ser de utilidad.

-Este de aquí dice “prodorong” y se puede ejecutar solo pronunciándolo y diciendo la palabra clave del hechizo de levitación.

-Y sabes lo que hace? Esta ilegible. Pregunto Sofí.

-No, pero no creo que pueda ser nada malo. Respondió Keyko.

-Siento que algo malo va a pasar. Añadió Alice.

Keyko puso ambas manos sobre la piedra y pronuncio el conjuro junto con la palabra clave del objeto encantado: “Prodorong Llegada” exclamando para que tuviera mucha más fuerza el conjuro. Durante un momento la gran roca se detuvo en el aire.

-No paso nada. Aseguró Julia.

Cuando creyeron que la roca permanecería en el aire, esta comenzó a moverse por el aire a una gran velocidad que igualaba a la de un auto de carrera. Alice sujetada de un extremo de la roca solo pudo enjaretar un apresurado “Se los dije”.

-un grupo de pájaros rompieron filas cuando al roca paso a gran velocidad cerca de ellos. Las cuatro chicas a bordo del solido transporte intentaban sujetarse de lo que podían, Alice intentó atarse a la roca con su magia de hielo pero la alta velocidad y la fuerte luz del sol fue suficiente para derretirlo en segundos. Sofí estaba a punto de soltarse pero la gran fuerza que Julia tenía en los brazos la salvo de caer a ella y a sus compañeras más de una vez. Keyko quería abrir el libro para intentar anular el hechizo, pero Julia no podía escucharla por el zumbido del viento en los oídos de todas, ni siquiera serbia gritar a una velocidad tan grande.

A medida que la roca avanzaba aumentaba su velocidad. Keyko entreabrió los ojos para confirmar su localización, pero le sorprendió bastante lo que estaba viendo.

Luces, luces de todos los colores cubrían todo en forma de un larguísimo túnel que la roca voladora recorría a gran velocidad con las chicas sujetándose de ella, tras unos segundos el túnel pareció desaparecer para que el cielo volviera a esclarecerse frente a los entrecerrados y lastimados ojos de Keyko.

Cuando las cuatro chicas sintieron que la velocidad regresaba a la normalidad pudieron abrir sus ojos y sentarse (lo que se podría decir cómodo) en la roca. Julia froto sus ojos y acto seguido abrió su mano para poner su sombrero en la roca, su mano estaba roja y temblando por la gran resistencia que ejerció al no soltar su preciado sombrero de copa. Alice se sentía mareada por el brusco cambio de velocidad que había sentido que duro más de una hora, pero lo cierto es que no había durado ni veinte minutos. Después de frotar sutilmente, Julia pudo abrir sus ojos para descubrir que estaban sobrevolando las inmensas cataratas del Niágara, no lo podían creer, aún a la altura de 30 metros sobre las cataratas se podía saborear una fresca brisa causada por la desembocadura atronadora de la catarata.

-Es…increíble. Expresó Julia asombrada por la majestuosidad y gran belleza que poseían las cataratas, solo con mirarlas era un éxtasis para los ojos.

-No recuerdo haber viajado más de ocho mil kilómetros en solo media hora. Refuto Alice.

-Ahora que lo mencionan –Dijo Keyko- cuando estábamos volando abrí mis ojos un momento y logre ver que estábamos en un túnel multicolor que desapareció muy rápido.

-Túnel multicolor?. Preguntaron incrédulas Julia, Alice y Sofí.

Keyko Asintió.

-Eso me recuerda –Decía Julia- Hace unos meses vi en la televisión un programa sobre el triangulo de las bermudas, recuerdo que decían algo sobre la distorsión del tiempo y el espacio, según decían ahí, se podía viajar el doble o triple de rápido en ese lugar pero sin razón aparente.

-Es multifactorial. Concluyo Alice.

Tras un rato de debate sobre el misterioso túnel multicolor y el triangulo de las bermudas, las cuatro chicas hicieron aterrizar la roca en un frondoso bosque. Había algunas burbujas flotando en el aire y la más fresca neblina cubriendo parte del piso como una pequeña y delgada cortina, el verdor se mezclaba con gotas de rocío que no se evaporaban y con algunas plantas que parecían respirar al pasar el vapor de agua fresca entre ellas. Keyko se sintió extasiada con la esplendida cantidad de magia que transmitía el lugar, pero un tanto inquieta por toda el agua que contenía el bosque, la dimensión mágica estaba muy separada de la mortal en ese lugar, no se podía ver ni la más mínima presencia de insectos o plantas a las que estaban acostumbradas. Alice se sintió tan cómoda en ese lugar que se desprendió del estrés y se dejo caer en un arbusto que tenia la mullidles de la espuma pero la solidez del algodón, la planta generosa compartió su frescura con Alice emanando una mentolada fragancia.

-Esto sí es vida. Soltó Alice en un bostezo.

-Siento interrumpir tu siesta pero no tenemos tiempo de descansar –Interrumpió Julia- Estamos en el terreno superior de las cataratas, si caemos abajo no sabemos qué tipo de seres estarán viviendo ahí abajo –Pronuncio mirando con desdén la desembocadura de la inmensa catarata.

-Estas exagerando –Interpelo Alice desganada- Solo tenemos que encontrar la séptima catarata y habremos encontrado el hechizo plegaria, así de simple.

-En verdad será así de simple?. Pregunto Keyko señalando las cataratas que tenían debajo, eran unos cuantos niveles antes de llegar a la inmensa desembocadura, dos, tres, hasta mas cataratas en el mismo nivel o más abajo, eso sin contar el inmenso arco de cataratas que rompían con una fuerza brutal en el agua. <<Espero que esa no sea la séptima catarata>>. Pensaron todas presenciando la atronadora caída del agua.

-En verdad no creo que la tarea sea tan sencilla. Objetó Sofí. Por la cara de Alice, Julia arguyó que no estaba en posición de levantarse de la cómoda planta en la que estaba descansando.

-No compliquen todo más de lo normal, lo único que tengo que hacer es congelar el agua de las cataratas y podremos buscar con facilidad.

-La fuerza de la corriente es muy poderosa, esas cataratas son las más poderosas del mundo, no creo que tu magia nivel 4 F sea suficiente como para detener el poder de toda esa agua. Contradijo Julia.

-¿Entonces qué vamos a hacer? No podemos intentar atravesarlas, apuesto a que no todas tienen cavernas. Dijo Sofí. Alice chasqueo la lengua.

-No pensé que le fuera a pedir ayuda a ese tipo de nuevo. Dijo Alice en disputa mientras se ponía de pie.

-¿De quién hablas?. Pregunto Julia.

-Su nombre es Daniel Klavair, y según lo que nos dijo Urania, puedo suponer que es un Dintage en vez de un elfo como antes pensaba.

-Y el podría ayudarnos a encontrar la séptima catarata?. Inquirió Sofí.

-No –Contesto Alice con fastidio, en verdad parecía que no quería hablar de esa persona- Pero él sabe dónde encontrar a las únicas personas que saben dónde está la séptima catarata. Contestó al fin.

Todas estaban desorientadas por la conducta y el incordio que Alice había mostrado de repente. Durante todo el viaje no había mostrado tanta incomodidad, ni siquiera al estar sentada en escobas o piedras.

Cruzaron atravez del bosque cerciorándose de que ninguna se perdiera. La hierba del suelo estaba húmeda por la neblina que parecía no tener fin, las burbujas pululaban reventándose contra cualquier objeto solido o en algunos casos rebotando y regresando al mismo lugar hasta desaparecer entre la niebla, las plantas algunas verdes y otras azul o turquesas se agitaban con la brisa para el disfrute de todas.

Alice no se sentía contenta de reunirse con Dan, recordaba que la última vez que se vieron fue hace 2 años cuando ella tenía doce años y Dan catorce, su abuela la había acompañado para presenciar por ella misma las magnificas cataratas de Niágara mirando desde la torre Skylon, esa noche clara y sin luna se podía ver a las estrellas brillar más que nunca, la estrella favorita de Alice siempre fue polaris ya que representaba al norte de donde ella provenía y porque su nombre le recordaba a los polos y de paso a su magia de hielo. Pero conoció a Dan en el tour de la torre donde explicaban cosas realmente interesantes y otras a las que no les encontraba sentido. Dan se había dado cuenta del linaje mágico de Alice fácilmente por la razón de que el también tenía un fuerte linaje mágico, sus sentidos eran algo que Alice nunca se había imaginado ver, era como si pudiera sentir la presencia de todos los seres vivos que lo rodeaban e identificarla en segundos. Lo que hacía que a Alice le desagradara la visita que haría a continuación a su viejo conocido era porque este se mantenía siempre de buen humor, lo que evidentemente hacía sentir muy incomoda a Alice, además de que sus estudios particulares no le permitían salir fuera del monte Everest más que una vez al año.

Tras pasar las cataratas dejaron al roca ubicada al pie de un embarcadero del rio Niágara y continuaron a pie hasta llegar al observatorio de la torre Skylon.

-Esta ciudad es enorme, me sorprende que no haya cambiado mucho al estar en la dimensión mágica. Comentó Keyko.

-Las estructuras creadas por los humanos están hechas de los mismos elementos de la naturaleza, no desaparecen, permanecen totalmente igual en la dimensión mortal, pero sufren cambio grandes en la dimensión mágica, la presencia de los humanos desaparece notablemente, ¿vez que no hay autos moviéndose o aparatos funcionando?. Pregunto Julia.

El interior de la Torre Skylon era indiscutiblemente asombroso, pero en vista de la dimensión mágica era diez veces mejor, toda la estructura parecía influenciada por la dimensión mágica. Parecía un observatorio verdadero. Sin más tiempo que perder, todas se dirigieron hacia el baño de mujeres más cercano.

-De acuerdo, ahora debemos cambiar a la dimensión mortal, si aparecemos de repente aún usando el conjuro entre una muchedumbre, habrá al menos una persona que note nuestra presencia, eso nos traerá problemas. Dijo Alice.

-¿Pero como sabes que Dan esta en este edificio?. Pregunto Sofí.

-Conociéndolo no estará solo aquí, y eso es lo que buscamos. Respondió Alice activando el conjuro para cambiar hacia la dimensión mortal. Tras unos cuantos mareos las cuatro salieron del baño de damas para el asombro de una señora que no las había visto entrar antes.

Alice giro la vista unas cuantas veces para intentar detectar a su amigo entre la multitud de personas que se encontraban aglomerándose e intentando tener una visión clara de las cataratas con los pocos prismáticos que se fijaban al piso con bases de hierro. Hechas seguramente para el soporte del aparato y que no quedaran destruidos al intentar apoyarse en ellos para conseguir acaparar la visión.

La gente se movía de un lugar a otro con calma, pero a veces uno que otro empujaba o jalaba a la persona que estaba usando los prismáticos lo que hacía que las personas de seguridad entraran en actividad, de esa manera era difícil encontrar a alguien incluso desde arriba, en especial cuando no podían darse el lujo de permitir que descubrieran su linaje mágico de Dintage, tras unos incómodos momentos de incordio, Alice choco contra alguien cayendo al suelo.

-Lo siento te encuentras bien?. Pregunto una voz varonil pero con un muy ligero acento campestre que dejaba un aire agradable, al levantar la vista Alice noto que había chocado con el sujeto que andaban buscando.

-Dan, sigues teniendo el mismo acento que antes.

-Y por lo que veo tú has crecido en estos dos años.

-¡Mi altura no tiene nada que ver ahora quita esa sonrisa afable de tu cara!. Ordenó Alice.

-Para ser una chica que se queda en casa estudiando, debo decir que conocer mucho del mundo exterior.

Alice soltó un gruñido.

-Da igual, tengo que pedirle un favor a Sarume.

-¿Eh? ¿a Saru?. Inquirió Dan. Alice sostuvo la mirada.


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Capitulo 12: El salto del angel


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