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Lusty recogiendo su plumaje le dedico una mirada fulminante a sus enemigos. Paso una mano por su cabello y extendió sus alas para levantar el vuelo de retirada. Alice apunto con su calabaza a la criatura que se encontraba volando con la intención de alejarse. Julia puso su mano frente a Alice indicándole que el ataque seria innecesario, puesto que la arpía se encontraba ya muy lejos y apenas visible. Aliviada por el fin de la batalla la abuela se dejo caer en la fresca nieve. Alice molesta regreso a su apariencia humana, sabía que la pelea no había terminado, y se propuso a que la próxima vez que viera a esa arpía, le arrancaria cada pluma hasta despojarla de sus poderes.

Keyko y Julia hicieron lo mismo de volver a su forma "normal" si es que puede llamarse.

-Abuela ¿podrías decirnos que es lo que paso?. Pregunto Alice algo desconfiada de su abuela o de la historia que podría contarles. Tal vez su abuelita seria un poco más seria que la de Julia, pero compartían el extraño habito de inventar grandes historias que no se justificaban solo por estar relacionadas al mundo de la magia, aún concretando que lo que habían visto a lo largo de su vida carecía de lo que muchos llamarían "Sentido de la lógica" casi todas esas historias eran absolutamente descabelladas.

-Estaba preparando la pócima cuando de pronto la arpía rompió las ventanas y voló en pedazos la casa y el techo.

-Tenemos suerte de que Horrow nos haya ayudado.

-Sí, pero aún no entiendo bien el porqué. Dijo Alice confundida. Inmediatamente Keyko saco a todos de dudas.

-El no podía dejar que nos pasara nada… ¡Porque nos quiere!. Expreso animosamente y con una sonrisa.

-¡Que!? ¡Claro que no!. Negó Horrow gritando y agrediendo.

-Nos salvaste ¿Qué mayor prueba hay que esa?.

-¡Solo devolvía el favor!. Nunca en mi vida querría ayudar a unas humanoides como ustedes!. Las chicas se divertían burlándose del mino tauro y haciéndolo enfadar, lo hacían como si fuera su actividad favorita en todo el mundo, mientras continuaban con la alegre actividad se reían y mofaban mientras Horrow continuaba gritando y pataleando.

-Bueno chicas, fue divertido y todo, pero tenemos cosas con una gran importancia en estos momentos, debemos confirmar que el regreso de Lich lord sea solamente una mentira. No podemos permitir que ese demonio haya resucitado de su cripta. Dijo la abuela con tono serio y preocupado. Alice se sentía confundida al igual que las demás.

-No estoy muy seguro si regreso o no, pero solo tengo recuerdos de que una voz macabra y cavernosa empezó a hablarme y después ya no pude sacarla de mi mente, Me dio una herramienta con forma de martillo, pero la perdí, además su pócima me ayudo a liberarme de su maleficio, por lo tanto ya no estoy bajo su control.

-Cierto, los minutaros son seres de Grecia, pero además son criaturas como gente con instintos malignos, ¿hay alguna razón por la que seas tan calmado?.

Horrow se sonrojo un poco, después a regañadientes se vio obligado a contestar.

-No me gusta el sabor de la carne, nunca me gusto, prefiero las frutas y las verduras. Confeso con vergüenza.

-Creo que por eso eres un mino tauro bueno. Menciono Julia.

-¡No me juzgues así mortal! ¡Soy Horrow! ¡Mino tauro que siembra la semilla de la destrucción!. Grito a los aires.

-Claaro. Dijo Alice con Sarcasmo.

-En ese caso se lo que deben hacer .La anciana se retiro hacia los destrozos de lo que era la mansión. Después bajo unas escaleras que conducían a un sótano oscuro del que saco un libro antiguo de pasta marrón dorado. Al sacudirlo soltó una hoja desgastada de papel la cual recogió y entrego a Alice en ambas manos. -Que es esto abuela?. Pregunto Alice.

-Es el poema del girasol, necesitaran ese papel para llegar a la parte mística del bosque del amazonia, ahí encontraran a alguien que les dirá todo lo que tienen que saber sobre Lich lord y como destruirlo.

-Porque tenemos que matarlo?.

-Es un ser demoniaco que emergió de las profundidades de la tierra, su único deseo es destruir la vida que le rodea y dominar el mundo de los vivos tanto como el de los muertos, su existencia es un peligro para los seres mortales y místicos, solo deben entrar al bosque de amazonia y pedir toda la información necesaria, yo me encargare de todo después.

-Pero abuela, no puedo dejarte sola, podrían atacarte de nuevo.

-Es cierto, esa arpía dijo que buscaba algo llamado el libro de hades ¿Qué es eso? -En ese libro se encuentra toda la magia maligna de Lich lord, está hecho con piel de cadáveres y huesos, si el llegará a poseer ese libro todo en la vida desaparecería.

Las chicas se comenzaron a imaginar lo peor que podría pasarle a la tierra. Toda la vida, todos los ecosistemas, todo el mundo en decadencia y anarquía por la sola presencia de un ser que ellas desconocían y que sin embargo ya les causaba miedo y terror. Con tan solo imaginar algo tan despiadado hacia que se les pusiera la carne de gallina y que los cabellos se les pusieran de puntas.

-Si acaso llegará a tocar ese libro podría destruir un país entero.

-Entonces es demasiado peligroso que te deje sola.

-No te preocupes Alice, el mino tauro se quedara conmigo.

-¡Que!?, Porque tengo que hacerlo?. Pregunto a punto de negar cualquier respuesta que pudieran darle.

-Porque tengo 123 años y nadie que me ayude a reconstruir la mansión.

-Encima de todo tengo que ayudarte a reconstruir la mansión?!.-Apenas podía creer lo que la abuela le decía, pero ya le daba lo mismo, con mujeres como esas cualquier cosa carecería de importancia a lo que ellas pudieran decir- Están locas si creen que lo hare.

-Dejaras sola a una anciana chusca y ruca de 123 años?. Pregunto Alice con la sola intención de causarle culpa a Horrow y así obligarlo a cuidar de su anciana y torpe abuela.

-De acuerdo…ustedes ganan pero solo lo hare porque quiero. Expreso tratando de ocultar su culpa y creciendo su orgullo de toro.

-Cayo redondito. Al acceder Horrow a cuidar de la anciana, Alice pronuncio un encantamiento que creó un tatuaje que recordaba a un copo de nieve en el cuello de Horrow.

-¡¿Qué es esto?!. Pregunto alarmado.

-Es un contrato de hielo, si descuidas a mi abuela, la lastimas o te alejas mucho de ella ese sello te congelara la sangre y te recordara que no puedes marcharte.

-¿Me lo quitaras algún día verdad?. Volvió a preguntar desconfiando de las palabras de Alice.

-Puede ser. Dijo ella ocultando su mentira, ¿Cómo quitarle ese sello? Había logrado conseguir un guardaespaldas al que no deberían de borrarle la memoria al despedirlo, además de que era lo suficientemente grande y pesado para llevar a la abuela en brazos y reconstruir la mansión con el taladro que tenía como brazo. Alice se despidió de su abuela y le dio indicaciones a Horrow sobre cómo cuidar de ella, recordaba a un dueño que se tendría que ir de viaje y dejara a su pequeña mascota con un extraño, pero Alice sabía bien que su abuela necesitaba de ciertos cuidados como baños de esponja regulares o que le recordaran como usar el baño y contactar con sus amigos. Tal como decía Alice >. Le gustaba hacerle ese tipo de bromas, pero su abuela era su único familiar y la persona más querida en todo el mundo para Alice. Todavía recordaba los cuentos para dormir que su abuelita le contaba y los cuales Alice debía terminar leyéndoselos a su abuela porque esta se cansaba de la vista y después se dormía en la cama de Alice. Pero le fascinaba eso, ya que su abuela tenía una cama todavía más grande y en el último tercer piso de la mansión.

Julia y Keyko se montaron en las escobas las cuales afortunadamente habían dejado tendidas en la nieve. Les había costado un poco de trabajo encontrarlas, sobre todo porque Keyko no debía derretir la nieve, después de todo ¿Quién quiere una escoba sin barbas para volar?.

Alice busco entre los escombros de la mansión y finalmente saco la escoba que ella usaba para volar: Tenia el palo negro como la noche oscura, las cerdas eran de un suave color blanco azulado y en la punta del palo había un cristal muy afilado (Quizás para usarlo en defensa personal) el cual ella había elaborado con sus poderes. Subió a la escoba y mientras despegaba iba dejando un suave rastro de nieve que se derretía con el calor del sol, buen método para no dejar rastros a los enemigos, claro, si es que había enemigos.

-¡Nos vemos abuela, no vayas a explotar la mansión de nuevo!. Gritaba mientras se despedía de su abuela y volaba en su escoba al mismo tiempo.

-¡No te preocupes estaremos bien!. Concluyo la anciana.

El viaje desde el monte Everest hasta el bosque amazonia era largo. Continuamente las chicas se aburrían y decidían descansar en algún sitio, cualquiera estaba bien para las tres. Durante el trayecto se conocían cada vez más y más. Keyko contaba a Alice sobre como había descubierto sus poderes al jugar en un campo de cultivo y haber causado un gran incendio. Desde ese día su familia le había confesado que algunos tenían poderes mágicos, aunque no mencionaban mucho del tema. Julia por su parte hablo sobre todas las cosas que le disgustaban de su escuela y su vida, pero había muchas más cosas que le gustaban. Alice se deprimía a veces por escucharlas, puesto que ella no había conocido a sus padres.

-Ya debemos estas sobrevolando el parque nacional del Orinoco.

-Eso no quedaba en Venezuela?. Se pregunto Keyko sacando un mapa que tenia en su mochila, no se entero de que el excesivo viento por la velocidad en la que volaban las escobas fue suficiente para llevarse su mapa por los aires.

-No necesitamos mapa, solo debemos visualizar nuestro destino con las escobas –Explicaba Alice- Esto es como conducir un helicóptero, solo que mucho más sencillo.

Cuando Alice termino de dar su explicación, Keyko al fin pudo calmarse, solo necesitaba…¿visualizar su destino? ¿Cómo podía visualizar algo que no había visto nunca?. Aunque pudiera tener una foto del amazonia seguramente por los árboles que la confundían terminaría volando de regreso a Minnesota o a un lugar más peligroso como el volcán de Hawái.


-Cierto, Keyko, hay algo que quería preguntarte. Dijo Alice.

-Que cosa?.

-Que criatura mágica eres tú?, en el combate contra la arpía vi que te transformaste en un hada, pero nunca había visto un hada que se convirtiera en humana.

-La verdad ni siquiera yo lo sé- Interrumpió Julia- según el libro de hechizos de mi abuela, si Keyko fuera un hada no se podría transformar en humana, y si fuera una hechicera no debería transformarse sin pronunciar un conjuro.

-No estoy tan segura de eso mi amiga, recuerda que una hechicera experimentada puede transformarse y hacer encantamientos sin siquiera pronunciar los conjuros mágicos.

-No soy un hada ni tampoco una bruja, mis hermanos me dijeron que mi familia descendía de los elementales de fuego, pero honestamente no sé lo que soy yo.

Las 3 chicas se quedaron pensando en la posibilidad de que pudiera ser cierto, después de todo los elementales son las criaturas encargadas de mantener en orden el balance del planeta, y si era verdad que Keyko era uno de ellos, podría tener más poderes de los que ellas jamás habrían imaginado.

Al aterrizar bajaron en un ecosistema increíblemente rico, todavía estaban en el plano mortal, Alice tubo el honor como hechicera y nuevo miembro del equipo en pronunciar el encantamiento para transferirlas al plano mágico, el mareo y el vértigo eran algo nuevo para Keyko, pero Alice y Julia ya se habían acostumbrado a él desde pequeñas. Caminaron durante un buen rato mientras contemplaban las criaturas místicas que habitaban el bosque amazonia, pero notaron algo extraño, al mismo tiempo que veían criaturas como pequeños pixies y seres del rincón, también notaron la presencia de mariposas, lagartijas y peces no mágicos en el agua.

-Esto es inusual, no debería haber animales salvajes en el plano místico.

Cada paso que avanzaban las internaba en el bosque, lograban sentir el plano místico en el que se encontraban, pero aún así podían ver a los seres del plano terrenal, arboles que no se movían y ese tipo de cosas a las que normalmente estaban acostumbradas a ver, siguieron así hasta llegar al centro del bosque.

-Este debe ser el corazón de la amazonia, ahora recitare el poema del girasol.

-Espera Alice –opuso Julia- Quizás deba leerlo yo, el conjuro podría tener un mayor efecto con una hechicera de la naturaleza.

-La abuela dijo que esto nos permitiría llegar a la parte mística del bosque, pero ¿acaso no estamos ya en el plano místico?.

-Yo pensé que en plano místico solo había criaturas mágicas. Supuso Keyko.

-Seguramente todo se aclarara al recitar el poema del girasol. Julia aclaro su garganta y empezó a leer el poema del girasol que sostenía amenamente con las manos.

Sol naciente que da vida al mundo

Plantas que florecen como capullos

Se olvida la noche y el velo nocturno

Mientras que en el viento se oyen murmullos



Pequeño capullo de girasol

Inocente botón de oro

Giras en espiral hacia el cielo

Y te enfocas hacia él como un tesoro



Demos gracias al girasol

Que es un aliado y guía

Ninfas de dolido corazón

Aparezcan delante y de día



Al terminar de recitar el poema, de los arboles, las flores y el agua del rio salieron 3 ninfas de bello parecer, parecían los mismos elementos vivos al mismo tiempo que hermosas doncellas de cuentos de hadas que se acercaron timidamente a las chicas.

-Fueron ustedes quienes recitaron el poema del girasol?.

-Si, mi nombre es Julia Felivene...

-Con el apellido nos basta querida, sabemos para que han venido.

-Sigannos -Las 3 dieron vuelta y caminaron hacia un sendero de tierra apenas visible entre la hierba- La divina las estará esperando.

-¿Divina?. Se preguntaron las 3.

Al llegar a un punto del bosque se detuvieron escondiendose entre la malesa de la jungla. Ahi se podia ver a una manda de Lobos luchando contra una Anfisvena echa completamente de roca. Pero habia algo inusual en la batalla que las chicas observaron.

-¡Ahi entre las rocas!- Grito Keyko- Hay una niña!.

Todas voltearon a ver exaltadas como una niña de tan solo 12 años luchaba junto con los lobos intentando acabar con esa anfisvena gigantesca. Las ninfas estaban serenas y relajadas.

-¡Tenemos que ayudarla!. Antes de que Alice se lanzara a la batalla, una de las ninfas la detuvo.

-No debemos interferir en una batalla tribal de los lobos.

-Pero...

-Solo espera y lo veraz.

Las chicas se quedaron observando asombradas como la niña pequeña y rubia apuntaba una flecha a la anfisvena. La flecha se cargo con un brillo plateado que los lobos le brindaron con un aullido en jauría. Al dispar la flecha esta atravezo a la anfisvena acabando con ella al acto. Keyko aplaudio asombrada mientras que a las demas las invadia una sensación de peligro y de panico.

-¡Muy bien quien anda ahi?!. Grito uno de los lobos alterado.

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Capitulo 6: Al compaz de la luna

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