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-¡Muy bien ¿Quién está ahí?!.

A las tres chicas las invadió una inmensa sensación de pánico, el aplauso de Keyko había ocasionado que rebelaran su ubicación, se sentían como un ratón al que la víbora había descubierto.

-¡Si no salen tendré que ir yo!. Amenazo la chica en tono fuerte. Las tres ninfas salieron de los arbustos empujando a Julia, Alice y Keyko frente a los lobos. -No son enemigas Minium, estas chicas han venido a consultar a la divina ninfa del lago. Explico plácidamente una de las ninfas. Ante sus palabras toda la jauría de lobos se tranquilizo.

-Lo sentimos, Urania no se encuentra en estos momentos, me temo que ha salido a un lugar muy lejano.

Las chicas se sintieron desasosegadas por un momento, excepto a Keyko quien estaba emocionada por ver por primera vez lo que parecía ser un lobo que hablaba.

-No tenemos donde dormir y se está haciendo tarde. Comento Alice hacia Julia y Keyko, las tres intentaron pensar en donde podrían quedarse a pasar la noche.

-Si no tienen donde dormir puedo recibirlas en mi casa. Dijo la chica que había escuchado lo que había dicho Alice, se notaba que tenía un oído que sobrepasaba al de los humanos.

-No te molestes, no es necesario, seguro que encontraremos algo en que dormir.

-No seas tan tímida, además, este bosque es muy peligroso de noche. Insistió con una sonrisa.

Durante un momento Julia, Alice y Keyko pensaron el tipo de criaturas que podrían habitar ahí: Se imaginaron gigantes come carne, fantasmas, Quimeras y todo tipo de seres de la oscuridad en medio del oscuro y denso bosque nocturno. Las tres no pudieron evitar que un escalofrió les recorriera todo el cuerpo.

-¡Pero qué cosas dicen!, es tarde y no tienen donde quedarse, ordeno que toda la jauría escolte a están tres chicas a la casa de la lobita!. A la orden de Minium la jauría de lobos soltó un aullido hacia el cielo del atardecer.

-No quisiéramos ser una molestia para ti. Dijo Julia.

-Ni lo pienses, nunca tenemos invitadas y no dejaré pasar esta oportunidad –Contradijo la chica- Oh, por cierto mi nombre es Sofía, Sofía Wildanimal.

Las tres chicas se presentaron una a una para después proseguir hacia la casa de Sofía. Una escolta de 20 lobos a cada lado, por delante y por detrás las acompañaba. Se sentían como celebridades caminando por los barrios bajos de nueva york. Era algo incomodo y penoso causar molestias a los lobos solamente por buscar un lugar para dormir, pero considerando el carácter firme y obstinado que estos tenían, rechazar su ofrecimiento seria una falta de respeto muy grande hacia ellos. Así que las chicas decidieron conformarse con aceptar.

-Bueno, ya llegamos. Anuncio Sofí.

La jauría se detuvo ante un árbol de inmenso tamaño sobre el que descansaba una gran cabaña de madera que emanaba una suave línea de humo que escapaba de una chimenea. El árbol frondoso ocultaba la mayor parte de la casa, pero con tan solo verlo se podía ver que esta era de un tamaño muy grande como para ser escondida en su totalidad.

-Oh por dios. Dijeron Keyko, Alice y Julia al unisonó con la boca abierta.

Sofí aplaudió dos veces y una escalera de cuerda y tablones de madera descendió desde la copa del árbol. Ella subió primero seguida por Keyko, después Julia y por ultimo Alice quien observo como los lobos subían hacia la gran casa por unos peldaños de madera que ascendían en espiral por el tronco hacia arriba.

-Seguro que se sentirán cómodas en las habitaciones de la puerta roja. Dijo Sofí considerando los gustos que las chicas podrían tener, seguramente por algún colchón acojinado y sabanas de tela, pero se llevarían una sorpresa enorme al entrar en la habitación.

-¡Son ramas acaso?!. Interpelo Alice.

-Sí, son las más cómodas en toda la casa. Expreso Sofí con una sonrisa.

En la habitación en lugar de camas había 4 ramas que entraban desde un agujero circular en el piso y formaban con sus hojas y tallos lo que parecían ser nidos de hojas de forma ovalada, lo suficientemente amplios para que una persona ocupara cada uno de ellos. Keyko asombrada no pudo evitar saltar inquietamente hacia uno de los nidos, aterrizando así en una superficie mullida que sorprendentemente no daba picor en el cuerpo.

-Es increíble, se sienten como si fueran terciopelo. Aseguro Keyko revolcándose en la maleza del nido.

-Pero son solo ramas de árbol.

-Donde tú ves las ramas de un árbol, yo veo la cama mas cómoda de todas. Decía sofí recontándose en uno de los nidos con la naturalidad de alguien que se va a dormir en una cómoda cama.

-Oye ¿Cómo puede haber tantos lujos en un árbol?. Inquirió Alice.

-Es verdad, en camino aquí pude ver un reloj antiguo, luz eléctrica, armaduras y armas de todos los tamaños, todo eso junto a algunas puertas que parecían muy costosas.

-Te sorprenderías de los recursos naturales que hay en este bosque, todo incluyendo la casa lo construí junto a mi jauría.

Alice y Julia compartieron miradas un momento.

-Entonces supongo que no son lobos ¿verdad?. Volvió a Preguntar Alice.

-Creo que eso podemos responderlo nosotros. Contesto Minium que había entrado en la habitación junto a otros 5 lobos. Todos cerraron los ojos y después empezaron a tomar figura bípeda, sus garras tomaron forma parecida a un par de manos y desde la brisa y silbidos del bosque aparecieron vestimentas ancestrales y adornos parecidos a la cultura nazca.

-Son hombres lobo…¡Que increíble!. Exclamo Keyko eufórica.

-En efecto –Añadió Minium- ¿Sucede algo? Pareciera que nunca hubieras visto un hombre lobo.

-De hecho son los primeros que he visto, sabía que si existían!.

-¿Existían?. Inquirió Minium confundido.

-Keyko no es de la dimensión mágica, ella procede de la dimensión mortal. Explico Julia.

-¿Entonces quieres decir que es humana?. Pregunto uno de los hombres lobo.

-No, ella también tiene poderes mágicos. Aclaro Alice. Keyko hizo aparecer una llama pequeña en su mano que desapareció al cerrarla. Había practicado su magia mientras volaban en las escobas.

-¿Qué se supone que eres?. Pregunto Minium intrigado.

-Mis hermanos me dijeron que soy un hada del fuego.

-Nunca escuche sobre hadas que se transformaran en humanos.

-Todavía no tengo muy en claro lo que soy, es por eso que vinimos ¿no es así?. Inquirió Keyko hacia Julia y Alice.

-No lo sabemos, mi abuela nos envió hasta aquí sin razón aparente. Respondió Alice.

Mientras conversaban una brisa entro por la ventana, venia acompañada por un petirrojo que susurro a los oídos de Minium y después se retiro volando.

-Parece que Urania llegará mañana, cuando la luz de la luna se refleje en el lago.

-¿Hay algún baño aquí?. Pregunto Keyko.

-Tenemos uno en la habitación de al lado. Respondió Sofí.

-¿con tubería interna?. Pregunto Keyko. Sofí asintió.

La pelirroja cruzo la puerta por un pasillo tan estrecho que apenas cavia una sola persona, era un pasillo lateral por el que se podía ver la ventana y una hermosa vista al bosque.

Julia acomodo las hojas del nido en el que dormiría, y con un poco de magia hizo las hojas muchísimo más mullidas, sin embargo no paso mucho para que se escuchara un enorme grito proveniente del baño.

-Que sucede?!. Pregunto Alice desconcertada. Prontamente todos corrieron hacia el baño pero descubrieron que la puerta estaba atascada.

-¿Keyko estas bien?. Inquirió Julia dando ligeros golpecitos en la puerta.

-¡Claro que no! –Grito angustiada- ¡Aquí dentro no hay papel higiénico!.

Sofí y Minium soltaron una carcajada.

-Claro que no, es un bosque, ¿Qué soy? ¿La reina?-Dijo Sofí entre risas- Trata de usar las hojas que crecen en la pared.

-¡No soy un mono! ¿No duele?.

-No, solo no toques la hiedra venenosa que crece más abajo. Advirtió Sofí. Segundos después se escucho un gemido de incomodidad por parte de Keyko- ¡El ungüento está detrás del inodoro!. Exclamo informando a la pelirroja.

Desde el mediodía que llegaron habían transcurrido varias horas. Las chicas habían desarrollado una conexión con Sofí, un arquero arcano cuyo poder provenía de su espíritu y poderosas flechas que emanaban una extraña energía. Keyko se había divertido contándoles su historia y algunos chistes un poco gastados a toda la manada de hombres lobo que se habían transformado de su forma cuadrúpeda hace pocas horas. Sin duda alguna el bosque amazonia era un lugar místico, tan mágico que la barrera que separaba las dimensiones mortal y mágica era tan delgada que podías ver animales en la misma dimensión en la que no deberían, una pregunta que Julia formulo tan pronto se había acordado del asunto.

-Sofí, quería preguntarte ¿Cómo puede haber criaturas mortales en el plano místico?. Interpelo Julia.

-Mmm, nunca me había formulado eso, estoy tan acostumbrada a ambos planos que no puedo diferenciarlos bien.

-¿Acostumbrada?. Interrogo Alice.

-Los hombres lobo tenemos la capacidad de entrar y salir de las dimensiones mágica y mortal cuando lo deseemos, nuestro cuerpo nos permite deslizarnos entre ellas para escapar del peligro o para ocultarnos de los humanos. La lobita está tan acostumbrada a nuestra energía mágica que ha aprendido a cruzarlas cuando es necesario.

-Nunca me había dado cuenta de eso antes, pensé que siempre habíamos estado en la dimensión mortal.

-Es peligroso para las criaturas mágicas habitar siempre en la dimensión mortal, ya hemos tenido descuidos en los que nuestra gente ha sido vista en Europa durante la revolución francesa, con el fin de curar a los desventurados. Pero después, cuando pasaron los atentados de la supuesta “locura del hombre lobo” que se derramo por todo el planeta, por la causa de las maldiciones producidas por los seres de la oscuridad. La licantropía no es una enfermedad, es un conjuro muy poderoso que nuestra raza ha decidido no volver a usar.

-Minium, ese tipo de cosas han quedado en el pasado- Explicaba Shutster un miembro de la manada- Ahora esos hechos han sido convertidos en un mito y un medio de entretenimiento para los humanos, tú mismo lo has visto cuando dejamos a la lobita en la entrada de la ciudad. Antes la gente estaba más conectada con la magia, ahora ya no recuerdan cómo usarla.

-¿Quiere decir que hasta los humanos poseen magia?.

-La magia mi querida niña, es la misma esencia que el universo mismo te da por existir, es lo que está dentro de cada átomo que te rodea –Explicaba Minium- Todos tenemos magia dentro y alrededor de nosotros, la magia siempre está a nuestro alrededor, pero para los humanos fue muy difícil controlarla y al final acabaron por ignorarla quedando atrapados para siempre en la dimensión mortal, donde ellos mismos han causado destrucción en la misma tierra, afectando en parte las dimensiones mágica y espiritual que estaban en perfecto equilibrio con la mortal. Por la tremenda destrucción de la tierra, los más altos cargos de las dimensiones mejor conocidos como las ocho eminencias optaron por ocultar y prohibir que cualquier humano pudiera recitar el conjuro y entrar a la dimensión mágica.

-Las ocho eminencias?. Pregunto Keyko.

-Son los altos cargos de las tres dimensiones. Aclaro Sofí.

-Pero retomando tu pregunta, aquí y en muchos sitios de la tierra, las dimensiones mágica y mortal están tan juntas que técnicamente se tocan entre ellas, y las criaturas que están en contacto con la naturaleza como los animales y las plantas quedan entrelazadas con las dos dimensiones provocando que podamos verlas y tocarlas. Explico Minium.

-No tenía idea de que la dimensión mágica estuviera tan pegada a la mortal o que hubiera gobernantes al igual que en el mundo humano.

-Para todo debe de haber un orden. Añadió Alice secamente.

Minium diviso a la luna que acurrucaba al bosque con su luz, la ternura fresca de la noche iluminada por la luz de una gentil luna daba la noticia de la hora de dormir. Minium meneo la cabeza hacia la puerta indicándole a la manada que debían entrar todos a la cabaña para pasar cómodamente la noche, aunque Minium como líder alfa había dado indicaciones, algunos todavía preferían la comodidad de la fresca tierra del suelo. Julia se acomodo en uno de los nidos (El que ya había reclamado hace rato) y se acobijo entre la hojarasca de este quedando solo su cabeza por fuera, era como estar en un baño de hojas verdes y mullidas. Alice solo se dejo caer en su nido quedándose dormida casi al instante, mientras que Sofí y Keyko se quedaron conversando un rato mas de las dimensiones, un tema que a Keyko le intereso muchísimo desde que descubrió que tenía poderes mágicos, juntas leyeron una antigua leyenda sobre el zodiaco collen una leyenda que había llegado hasta la dimensión mortal en el que explicaba la creación del místico universo por el matrimonio sagrado de un dragón de colores de arcoíris junto a su consorte con apariencia de unicornio a quien las criaturas la llamaban madre del mar y el nacimiento de sus ocho hijos (Siete según los relatos de los humanos):

La hidra del tiempo

La madre tierra

El dragón de la hiedra

La serpiente emplumada en llamas

El basilisco de los minerales

El wyvern de los vientos

El leviatán

Y El pegasus de la noche.


Por la mañana Keyko se despertó incómodamente al darse cuenta de que la luz de la habitación estaba encendida, pero al mirar por la ventana advirtió que todavía era de noche, sin embargo al mirar detalladamente los colores violetas del cielo se dio cuenta de que era muy pero muy temprano. Al girarse descubrió a una Sofí con un uniforme escolar quien cargaba una mochila adornada.

-¿Sofí? a dónde vas?. Pregunto Keyko desorientada.

-¿Se te olvido lo que dijo Shutster ayer?-Inquirió Sofí- Tengo doce años, se supone que debo ir a la secundaria por las mañanas.

-¿Y porque te levantaste a las… –Se detuvo para revisar su reloj- Cinco de la mañana?.

-Son como dos horas de camino, durante el trayecto se harán las siete, ustedes descansen y no se aparten mucho de la cabaña, si necesitan algo la jauría está para ayudarles, descuida solo estaré en la escuela hasta las dos de la tarde. Cuando Keyko perdió de vista a Sofí y su manada se levanto de su nido de acogedoras hojas y arrojo ferozmente un par de almohadas de sofá a Alice y Julia que se despertaron de golpe.

-¡Auch! ¡Eso dolió! ¿De qué están rellenas estas almohadas?. Pregunto Julia palpando la almohada que le habían lanzado.

-Pues como las almohadas de algodón natural no las despertarían por ser muy suaves, le saque el relleno y las rellene con la biografía de Abraham Lincoln . -¡Es la biografía más extensa que existe!. Exclamo Alice molesta.

-Claro que no, ¿quieren ver la de Dracula?. Pregunto Keyko señalando un libro increíblemente extenso que ocupaba todo el espacio de una sección del librero.

-Olvídalo, el vivió más que la fiebre del disco. Aseguro Julia frotándose los ojos y retirando las lagañas que se le habían formado.

-Por cierto ¿Dónde está sofí?. Pregunto Alice.

-En la escuela, volverá en algunas horas. Contesto Keyko.

Durante la ausencia de Minium y Sofí, la jauría se fue de cacería por el bosque. Keyko, Julia y Alice aprovecharon para hacer algo de limpieza en la extensa cabaña del árbol. Limpiaron muebles y expulsaron insectos de la vivienda con una rana (La cual fue devorada hasta el repentino uso del conjuro de transformación al azar de Julia que afortunadamente la transformo en un oso hormiguero).

-¿Cómo es que esto les sabe bien a ellos?. Decía Julia escupiendo hormigas y cucarachas al acabarse su transformación.

Más tarde al medio dio recorrieron toda la casa y descubrieron habitaciones encantadoras, varios baños con y sin tubería, incluso una cocina con gas integrado y una librería de los escritos de antiguos hombres lobo y otros seres fantásticos. Al descubrir aquella sala llena de libros las tres chicas se quedaron leyendo varias horas hasta que Sofí llegó.

-He vuelto. Anunció Sofí dejando su mochila en el el sofá de la alargada pero compacta sala. Se quedo perpleja al ver su casa más limpia de lo que había recordado.

-Guau, este lugar está más limpio que cuando lo construimos. Dijo Minium con expresión de sorpresa.

-Decidimos ayudarte con los quehaceres de la casa. Confeso Julia.

Sofí las abrazo a las tres al mismo tiempo.

-Muchísimas gracias.

-Lobita, recuerda que tenemos que ir a…

-Ya lo sé, no te preocupes –Concluyo interrumpiendo a Minium- Oigan, ustedes podrían venir con nosotros.

-¡Lobita, Que descaro!. Exclamo Minium.

-Me ayudaron a limpiar toda la casa, déjalas ir con nosotros ¿sí?. Pidió con una sonrisa amable.

-No lo sé…tu sabes bien que Urania…

Sofí mostraba unos ojos brillantes y casi lagrimeando, juntó sus manos para que su actuación resultara más convincente, al final Minium no se resistió al encanto de los ojos de la pequeña arquera.

-Está bien. Aceptó derrotado.

-A dónde iremos?. Pregunto Keyko. Sofí dio un suspiro.

-Ustedes vinieron a eso, el maestro creyó que sería mejor si Urania apareciera frente a ustedes, pero su llegada al lago central del bosque es sorprendente, simplemente tienen que verlo para creerlo. Explico Sofí emocionada. Después tomo del brazo a Keyko y ambas bajaron las escaleras yendo Alice, Julia y Minium tras ellas.



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Capitulo 7: La leyenda de los ocho reyes

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