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-Estuvimos en el campo de entrenamiento cinco horas?!. Exclamo Sofí mirando con rabia y miedo su reloj que marcaba las 10:24 a.m.

-Parece que el tiempo se pasa volando cuando mantienes la mente ocupada. Comentó Julia.

-Además estuvimos escuchando a Minium por una hora completa más o menos. Añadió Keyko. Minium se ruborizo por la vergüenza.

-¡Ese no es el punto, son dos horas de camino, aunque me vaya volando no llegaré antes de que termine el día!. Exclamo Sofí frustrada.

-De hecho Lobita, caminando son dos horas, pero seguramente volando podrías llegar en treinta minutos o menos. Dijo Minium tratando de reconfortar a Sofí.

-Y de qué manera podríamos ir volan…ahh ya veo. Sofí acato la idea que Minium le había conferido. Así que saliendo de la casa del árbol diviso una roca de tamaño suficiente en la ladera de una colina, perfecta para cargar a cuatro chicas pre adolescentes. Sofí avanzo hacia la roca y pronuncio el conjuro de levitación para así después pronunciar la palabra clave en cuanto la roca empezara a vibrar, la palabra clave del conjuro fue “Llegada”.

Cuando la roca empezó a levitar, Sofí pronuncio de nuevo la palabra clave que hizo caer suavemente la roca hacia el suelo. Las 4 chicas aprovecharon la oportunidad y subieron a la gran piedra pronunciando juntas la palabra clave “llegada”, la roca se elevo a más de veinte metros del suelo y empezó a avanzar hacia adelante a la velocidad de un auto en la autopista, apenas pudieron escuchar los aullidos de la manada que traían consigo un mensaje atravez del viento del cual resonaba “Buena suerte Lobita”.

El trayecto desde el gran bosque amazonia hacia la escuela de sofí duro exactamente treinta minutos en finalizar. Durante el trayecto Julia tenía problemas para mantener su sombrero de copa entre sus manos y su cabeza. Keyko amarro aún mas fuerte su pañoleta a su cabeza para que así no se lo llevará el viento. Alice no tuvo tanta suerte por así decirlo, la velocidad de 60 kilómetros por hora de su duro transporte hizo que unas gafas que tenía en su mochila salieran volando por los aires para la decepción de la joven rubia quien no volvería a verlas en un buen tiempo. Sofí se había dado cuenta de que las cuatro tenían que estar en sintonía, ya que entre todas habían activado la palabra clave haciendo que su poder mágico se combinara, por ende la roca se movía increíblemente rápido. Así que intentando disuadir las corrientes de aire dio un grito para comunicar a sus compañeras su mensaje. Todas pudieron escucharlo y se pusieron en sintonía rápidamente, calmaron sus mentes, respiraron hondo y se relajaron lo suficiente para que la roca bajara su velocidad y altitud. Lo inusual era que habían podido controlar la dirección del transporte tan solo visualizando el lugar donde querían que aterrizara, pero esta se mantuvo a dos metros del piso hasta que las cuatro chicas pronunciaron la palabra clave <<Llegada>>.

Al bajar de la roca, Julia pronuncio el conjuro para pasar de la dimensión mágica a la dimensión mortal, en esta ocasión a Keyko no le habían dado tantos mareos como la primera vez que abrió la barrera por sí sola.

-Ahora debemos buscar el libro de conjuros del que nos había hablado Urania. Recordó Sofí echándose a correr.

-No tenias que entrar a clases?. Tergiverso Alice.

-Es verdad, tardamos poco tiempo en llegar, son casi las 11:00. Am en punto. Añadió Keyko mirando su celular.

Sofí se detuvo en seco.

-Es verdad, todavía tengo cerca de dos horas de clase. ¿Podrían esperarme aquí?.

Las tres chicas negaron.

-No te preocupes, mientras tú tienes clase nosotras buscaremos el libro. Comentó Keyko.

-Como haremos eso sin que nos vean?. Pregunto Julia.

-Recuerden que la dimensión mortal y mágica solo tienen algunas diferencias, pero los sitios son casi iguales- Dijo Keyko- Estoy segura de que si nos escabullimos desde la dimensión mágica es posible que podamos encontrar fácilmente el libro.

Alice, Sofí y Julia se quedaron pensando un momento la propuesta de Keyko. ¿Ir por la dimensión mágica a la escuela de Sofí y buscar el libro?, podría parecer una buena idea, pero la verdad era que no era así, ya que ciertas cosas de la dimensión mortal desaparecen al entrar en la dimensión mágica, eso suponía que tal vez la biblioteca pudiera estar vacía o convertida en otra cosa entrando a la dimensión mágica.

-Parece algo arriesgado. Arguyo Alice.

-Mis clases están comenzando, avísenme si tomaron alguna opción. Expreso Sofí.

-Como?. Pregunto Keyko.

Creo que pueden manejar eso solas. Respondió Sofí. Después se dio vuelta y entro a la escuela, esta era de dos pisos con un hermoso arco metálico en la entrada, como la mayoría de las escuelas, estaba cercada, pero con pilares de ladrillo y barras de acero, sin embargo el edificio parecía aunque pequeño, muy elegante y estable. A simple vista Julia pudo ver la biblioteca en la primera planta de la escuela, fácilmente podrían entrar por la ventana, sino fuera por una bibliotecaria que parecía amargada cuidando la biblioteca celosamente. Su mirada se dirigía a todas las direcciones, buscando alumnos fuera de clase o alguna razón para castigar a cualquier ser vivo que se le pudiera cruzar en su camino.

-Entrar ahí será como contar las manchas de un dálmata, no podemos acercarnos estando en la dimensión mortal. Manifestó Julia mirando con desdén. Keyko entonces acordó su idea anterior.

-Entonces podríamos ir desde la dimensión mágica.

-Pero que pasaría si el lugar cambia?, no podemos arriesgarnos a perder nuestra energía utilizando dos veces el conjuro de cambio de dimensión. Refutó Alice.

Keyko coloco su mano en el hombro de Alice y le dedico una mirada brillante y llena de confianza.

-Tomando riesgos es como se vive la magia de la vida. Las palabras de Keyko dejaron en blanco a Alice unos segundos, acompañada de un sentimiento de nostalgia, aquellas palabras, tan dulces, tan cálidas y llenas de sabiduría y de fe eran las mismas palabras que estaban escritas en la chimenea principal de su mansión. Su abuela le había dicho que esas palabras las decía su padre todo el tiempo mientras se preparaba para componer una canción, lo que le había pasado a aquellas canciones era incierto, su abuela solo recordaba que se habían perdido en algún lugar, lo único que quedaba del vivo recuerdo de su padre era la guitarra que él solía tocar, las letras de sus canciones perdidas, y de su madre la magia de hielo que Alice poseía por linaje místico junto con el mensaje de vida que su padre recitaba todo el tiempo.

Ya decididas, las tres chicas pronunciaron el conjuro de cambio dimensional “Dimanapun Majica”. Esta vez al pronunciarlo las tres juntas todo a su alrededor quedo cubierto por un manto de luces verde, celeste y anaranjado que se despejo tan rápido como se formo. Al percatarse las tres ya estaban en la dimensión mágica, afortunadamente la escuela estaba completamente igual.

-Me sorprende mucho que este lugar no cambiara. Dijo Keyko.

-Las dimensiones siguen estando muy conectadas en este lugar, es por eso que las criaturas mágicas y los árboles no se acercan, prefieren estar en el bosque. Añadió Julia.

-Debemos tener mucho cuidado porque aún estando en la dimensión mágica es posible que puedan vernos. Dijo Alice revisando los alrededores.

-Que peligro corremos teniendo nuestra forma humana?.

-Ahora que lo dices, ¿recuerdan que Urania dijo que como somos Dintage podemos alternar nuestra forma de una mágica a una mortal?. Recordó Julia.

-¿Qué hay con eso?. Inquirió Alice.

-Ushh, Acuérdate Alice, en la pelea que tuvimos contra la arpía nos transformamos durante un momento, mi abuela me decía que eso se conoce como imagen de batalla, pero creo que más bien es la transformación de la que Urania nos había dicho. Esclareció Julia.

-Ahora que lo dices, creo que puede ser verdad. Dijo Alice.

-Si ese es el caso ¿Cuál es mi forma Dintage?. Pregunto Keyko. Julia y Alice se preguntaron lo mismo.

Sofí se encontraba en su salón de clases intentando acatar las instrucciones de su maestro de historia. Desinteresada miro por la ventana alcanzando a divisar a Julia, Keyko y Alice quienes se escurrieron en fila hacia la biblioteca escapando fuera de la vista de Sofí. <<Espero que no se metan en problemas o tendré que ingeniármelas para rescatarlas>>. Pensó para si misma con la inquietud de que pudieran atraparlas, temía mas por lo que podría pasar, ya que estando en la dimensión mágica pudiera ser que fuesen intangibles pero no invisibles, eso sería algo imposible de explicar para sus compañeros o peor aún, a sus maestros.

Keyko se arriesgo a ser descubierta entrando sigilosamente por una ventana abierta. Hacia distintas poses recargándose en todos los muebles intentando esconderse. Alice y Julia la miraron extraño preguntándose que estaba haciendo, parecía gracioso verla actuando como un ninja o un agente secreto, pero fue astuta ya que se movía al lugar opuesto al que se encontraba la bibliotecaria. Pero sin tener rastros del libro.

-Estás segura de que el libro se encuentra en este lugar?. Susurro Julia a Alice.

-Completamente, Urania fue precisa al decirnos donde estaba, solo tenemos que comunicarle a Keyko si logramos encontrar el libro desde esta ventana. Al acercarse la bibliotecaria, Alice y Julia se agacharon escapando así de la furtiva mirada de la bibliotecaria para volver a levantarse cuando estaban fuera de la vista de halcón de aquella encargada de libros.

-Como es que le comunicaremos a Keyko si es que vemos el libro?. Pregunto Julia. Alice giro la vista un poco y logró ver un petirrojo que se encontraba enjaulado cerca del despacho de la bibliotecaria.

-Tengo una idea. Dijo Alice sacando un cuaderno de su mochila, este contenía un par de conjuros que pensó le podrían ser útiles en alguna ocasión especial.

Pasando algunas hojas del cuaderno, Alice pudo encontrar un conjuro de nivel 2 que convenientemente requería la presencia de un pájaro.

-Me alegra que la magia universal de nivel 1 sirva para toda clase de magos.- Dijo Alice- Julia necesitaré que dispares un conjuro a ese petirrojo de ahí.

-Porque mi cetro?. Pregunto Julia.

-Para este conjuro ocupo un catalizador de magia de cualquier tipo, y como tu cetro es de magia natural tu tendrás que realizar el conjuro, es muy sencillo no te preocupes. Explico Alice. Julia hizo aparecer su cetro entre sus manos y apunto la gema que este tenía en dirección al petirrojo ya antes mencionado. Alice sostuvo el cuaderno cerca de Julia para que esta pudiera recitar el conjuro.

-espera, ¿esto es un conjuro de ornitomancia?. Pregunto Julia.

-Es una manera de comunicarle a Keyko.

-Pero no tengo idea de cómo usarlo, además necesitaríamos de otro pájaro.

-Descuida, siempre cargo esto en mi mochila –Alice saco un cuervo negro con algunas plumas blancas de su mochila- con esto podremos comunicarnos con Keyko.

-¿Siempre cargas con un cuervo en tu mochila?. Volvió a Preguntar Julia extrañada.

-Nunca sabes para que podrías utilizarlo, aquí tienes un buen ejemplo- Argumento Alice en su defensa acariciando el cuervo grácilmente- Bueno, cuando yo cuente tres ambas pronunciamos el conjuro.

-De acuerdo.

-Una….

Julia apunto el cetro cerrando un ojo para tener una mejor precisión.

-Dos…

Las manos de Alice emanaron una luz azul helado que empezaba a cubrir al cuervo como una burbuja de niebla. El cetro de Julia se ilumino con una tenue luz verde.

-Tres. ¡Ornitoki, cuervo y petirrojo!. Pronunciaron Alice y Julia al unisonó. La burbuja de niebla que Alice tenía en las manos se hizo más espesa que antes cubriendo al cuervo en su totalidad para disiparse en segundos. Julia disparo un pequeño rayo de luz verde que asesto al petirrojo cuyo par de ojos pequeños se iluminaron color esmeralda por un momento. Alice y Julia supieron que el conjuro había tenido éxito.

-De acuerdo ahora lo intentaré- Declaró Alice acercando su boca al pico del cuervo. El pájaro abrió su pico lo mas que pudo creando una entrada- Keyko ¿puedes escucharme?.

Dentro de la biblioteca el petirrojo empezó a emitir sonidos que para la bibliotecaria no era más que el molesto canto armónico del ave, pero para Keyko que se encontraba en la dimensión mágica sonaba claramente como un teléfono con altavoz.

Keyko desconcertada intento ver de dónde provenía el sonido, no fue sino hasta que se acerco un poco al despacho de la bibliotecaria que pudo escuchar “Keyko detrás de ti”. Al voltearse se confundió al ver que el petirrojo le hablaba.

-En la dimensión mágica las aves hablan?. Se pregunto a sí misma.

-No loca –respondió Alice atravez del petirrojo, le comunicaba su mensaje a Keyko atravez de las dos aves encantadas como si fueran una especie de radio o teléfono- Soy Alice, estoy comunicándome contigo atravez de vía aviaria.

-¿Puedes utilizar las aves como teléfono?, de ser así debe salirte barato el recibo de teléfono.

-Argg –Gruño Alice- Debes concentrarte, si la bibliotecaria te encuentra estas frita, puede vernos aunque no lo creas.

-Como estas tan segura?. Pregunto Keyko. Entre mensajes y sonidos se mezclaban los cantos del petirrojo y algunos gritos de cuervo.

-Rayos hay interferencia por espécimen, eso me pasa por traerme un cuervo- Refunfuño Alice- Bueno, da igual, Keyko la bibliotecaria puede verte porque las dimensiones están muy cerca, no hemos visto criaturas mágicas por lo mismo, y la prueba definitiva es que casi nos descubre mirando por la ventana, si no nos hubiéramos agachado nos hubiera visto, debes encontrar ese libro rápido.

-¿Este libro?.

Julia y Alice se voltearon. Sofí tenía el libro entre sus manos.


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Capitulo 10: El rompecabezas

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